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PERSONAJES

GULA

RENÉ

RUBÍ

AMÉRICA LATINA

DESEO

 

UNO

GULA: Hola, ¿qué tal? ¿Cómo están? Yo soy Gula y soy quien les va a contar esta historia pero antes tengo que leerles una carta que me dio la autora:

«Dedicado a don Ricardo Ramón Jarne, honorable director del Centro Cultural de España en Buenos Aires. Cualquiera tacharía mi nombre al conocer esta dedicatoria vociferando entre murmullos sangrantes que soy sólo una valiente chupamedias o una diplomática de medio pelo. Pero así como Miguel de Cervantes dedicó sus novelas ejemplares al Conde de Lemos faltándole una mano, decidí dedicar esta humilde adaptación con una fortísima contractura en las cervicales a quien me dio la mano y la confianza para hacerla. La mano, una noche y el aliento que solo un taurino con alma de jeque, intimidad de toro y ternura de Venus puede dar.

Entonces para usté don Ricardo Ramón y la gloria de su familia es que hoy se inicia esta pieza de teatro ejemplar, no por única sino por genuina: América Latina/ Mujer, amante y argentina».

 

DOS

América Latina canta. Ensaya. Es rockera.

GULA: El amor no se puede vivir de otro modo que arriesgándose. Lo que es irresistible no se entiende, sólo es irresistible.

RENÉ: ¡Estás acá o estás allá!

RUBÍ: Estoy de acá.

RENÉ: ¿Estás en dónde?

RUBÍ: Acá.

RENÉ: Ah.

AMÉRICA LATINA: ¿De qué se ríen, giles? Qué mal que les pega todo.

RENÉ: De tu luna en Leo.

RUBÍ: Relajate.

AMÉRICA: ¿Qué hacés?

RUBÍ: Esto.

AMÉRICA: Qué.

RUBÍ: Lo que estoy haciendo.

RENÉ: Ya te ponés bizarro y después arrugás, yo me rajo, acá te dejo la guita, rubia. No sé cómo hacés pero te aman, siempre. El tipo me pidió que te diga que pases a darle un besito, ¡mnchuick!

AMÉRICA LATINA: Qué poco.

RENÉ: Hubo que pagar el sonido.

AMÉRICA LATINA: Después, más frescos, hablemos de esto.

RENÉ: Ok, ¡chuick!

RUBÍ: ¿Un besito?

AMÉRICA LATINA: ¡Mnchuick!

RUBÍ: Qué puta sos.

AMÉRICA LATINA: Gata soy, miau. (Se empieza a ir.)

RUBÍ: Meeaaooooo. ¿Dónde vas?

AMÉRICA LATINA: Vení, pero después no te cagues encima como un burro

 

TRES

Deseo pone despertadores en el piso. Gula prepara unos cascos que dicen tiempo y dinero. Ellos se paran en medio de los despertadores con los cascos puestos y esperan. Entonces suenan. Y ellos lloran. O eso intentan.

GULA: Él es Deseo, mi mejor amigo y dupla artística. Somos dos. Un equipo.

DESEO: Se acercó la curadora, me sonrió y me ofreció champagne.

GULA: ¿Y no te dijo nada?

DESEO: No.

GULA: Es de mal gusto decirlo todo, me parece bien.

DESEO: Yo me quedé pensando que podemos superarnos, podemos hacer algo con la voz, un poco tonal o rítmico.

GULA: ¿Cantar?

DESEO: No, no sé. Cantar o visitar las raíces de la música popular y de esa forma afianzar el concepto.

GULA: Ya está muy visitado eso, ni siquiera se quedaría en un gesto, sería como un a medio camino insoportable.

DESEO: ¿Pero qué pasa si yo quiero más? Más, mucho. Nuestra cultura es la cultura del muchísimo no del poquísimo

GULA: Si vas a meterte en los límites del muchísimo, preparate para ser tildado del que tiene mal gusto, del bizarro, border, limítrofe, multifacético «MuchoDeseoMucho».

DESEO: Menos es más.

GULA: Correcto.

DESEO: Demasiado correcto.

GULA: ¿Querés que nunca más nos den una beca o nos inviten a una galería?

DESEO: No sé.

GULA: Ahí están tus límites.

Siguen hablando ad livitum sobre cuestiones de arte contemporáneo e industria cultural.

 

CUATRO

AMÉRICA LATINA: Oye Rubí, ¿cuando escribes estas canciones en quién piensas?

RUBÍ: En mí.

América Latina canta. Es pasional. Poderosa.

GULA: El día que conocimos a América estábamos en el Zonda, un bar. Deseo estaba un poco apagado, pensando en una serie de fotografías que iba a hacer de una manchita blanca  de calcio que tenía en el dedo índice de la mano derecha.

DESEO: Le voy a poner Calcúmulo y voy a llenar de huesos el piso.

GULA: Pero, ¿es una muestra de fotografía?

DESEO: No, una muestra de humanidad, es obvio, habla de cómo muta el cuerpo hasta el final.

GULA: Puede ser, igual me parece un poco creepy meterse con la muerte, qué sé yo. Prefiero hacer lo de las puertas.

DESEO: Lo de las puertas es una superproducción, nos va a terminar tocando un realizador mediopelo y vamos a terminar tirando kétchup como la vez de la galería esa que la dueña comía pasas de uva con miel dentro de un tarrito de sardinas.

Ambos ríen.

GULA: Eso es tan…

DESEO: Dijimos de hablar sin referencias por tres meses, cumplilo.

Gula y Deseo hablan ad livitum sobre más ideas que tienen. Sobre proyectos que quieren realizar.

América Latina irrumpe en el lugar. Todos se dan vuelta a mirarla. Es llamativa por su ropa, por su voz y por su particular belleza. Con ella, apurados, y con unas botellas en la mano llegan René y Rubí que siguen disfrazados.

RENÉ: Me hiciste dejar la mochila con mi ropa, ahora ya fue.

AMÉRICA LATINA: ¡Oiga! ¿Qué preferías? No nos íbamos enteros de ahí si nos quedábamos.

RUBÍ: Después pasamos, le pedimos a Charly que se fije.

RENÉ: Bueno.

Deseo y Gula los están mirando.

AMÉRICA LATINA: Al que le gusta mirar le gusta que lo miren o usted sólo quiere mirar y que no miren, señor…

DESEO: Deseo.

AMÉRICA: América, mucho gusto de encontrármelo en mi bar preferido (…) –¿No me dice nada?

DESEO: ¿Qué preferís, un amor oculto para siempre o un amor público fugaz?

AMÉRICA LATINA: No me haga reír señor, no sea tan hostil con su pregunta polar, yo prefiero un amor y punto. Uno que me salga como me salga pero que me de la seguridad de correr con ese amor hacia delante sin tener que mirar para atrás o fijarme si me está siguiendo, ¿cachay? (…) –¿No vas a decirme nada?

DESEO: Yo prefiero lo oculto porque lo que se hace público se convierte en ficción.

En la otra charla.

RENÉ: Hola, ¿cómo estás? Gula, ¿no?

GULA: Hola, ¿qué hacés?

RUBÍ: ¿Se conocen?

RENÉ: Sí.

RUBÍ: Vamos a pedir algo para levantar el espíritu que me estoy aburriendo.

AMÉRICA LATINA: Sentémonos con ellos, pidamos en esta mesa.

América Latina canta llamando la atención.

AMÉRICA LATINA: ¿Qué te pareció?

DESEO: Quisiera poder decirte qué me pareció, pero creo que no vamos a hablar el mismo idioma y voy a quedar como un estúpido tratando de elaborar una respuesta perfecta y te vas a ir por esa puerta y nunca más te voy a ver.

AMÉRICA LATINA: ¿Por qué retenerme?

GULA: En ese momento nos dimos vuelta y ellos se estaban besando, bah, más bien ella estaba arriba de él como una garrapata.

RENÉ: Voy afuera a fumar un pucho.

GULA: Yo también.

RUBÍ: Yo.

RENÉ: Dejá de quedar como un gil, ¿querés? Vení, vamos a pegar algún asuntito en la esquina.

RUBÍ: ¿Vos qué onda?

GULA: ¿Yo?

RUBÍ: Sí, vos.

GULA: Yo me quedo acá tranquilo mientras se termina ese espectáculo horrendo que estoy mirando.

América Latina y Deseo se besan apasionadamente.

 

CINCO

DESEO: Me di cuenta de dos cosas, una mala y una buena. ¿Cuál querés saber primero?

GULA: Ninguna (…) –Bueno dale, la mala.

DESEO: América me robó la billetera. No sé cómo lo hizo. Sólo se llevo la plata y me dejó el teléfono. No entiendo si lo hace como pose o si lo está necesitando. Me gustaría comprender este tipo de acto humillante. Me siento un prostituidor, uno de esos imbéciles que pagan por ponerla y a la vez es ella la que me robó. Me sacó la plata. Algo tan insignificante y feroz como es el dinero, me lo hubiese pedido. Cuando me di cuenta no me enojé, me puse a llorar.

GULA: Esa mina es la peor opción en meses que tuviste, bueno, no la peor, la peor fue la tipa esa del estacionamiento que te invitó a ponerle crema un rato. Qué bizarra, por favor. Decime lo bueno que pensaste.

DESEO: Que siempre que me gusta alguien, pongo una barrera de palabras. Un montón de palabras inteligentes y buscadas para ver el brillo de sus ojos y los cachetes que se van poniendo rojos después del tercer vaso de vino. Me gusta hablar y hablar hasta que los labios terminan violetas y la lengua ya casi no responde, anestesiada. En todo momento deseo besarla. Deseo abrazarla o tirarme con ella en algún lado a tocarle el pelo o mirar sus manos y descubrir lunares pequeños en pliegues desconocidos. Pero no lo hago. Sigo hablando, palabras, palabras, palabras.

GULA: Te entiendo tanto que prefiero que pares porque las emociones a veces me pegan medio raro en el cuerpo.

DESEO: Ése es el miedo. Que las emociones tomen el cuerpo. Creo que me enamoré de América.

GULA: Esa mina no te conviene, es una reventadita.

DESEO: No, ella. No me dejó hablar. Ella simplemente deseó y accionó. Y entonces mi cuerpo fue otro. No uno diferente sino ese cuerpo que está guardado por temor.

GULA: Ya que nos ponemos místicos, que Dios te ayude con tu fantasía de chorra hot.

 

SEIS

RENÉ: ¿En qué andás?

RUBÍ: No te metás.

RENÉ: ¿Que te hacés el free si después no vas a poder sostener la ficción?

RUBÍ: ¿Tenés algo guardado?

RENÉ: Sí, algo, pero no te lo puedo dar porque tenemos que juntar para la gira.

RUBÍ: Algo, un poco.

RENÉ: ¿Estás en el horno, amigo?

RUBÍ: Estoy hace dos días sin dormir, preparando esa carpeta para irme a la goma.

RENÉ: Gateate al dueño del Zonda.

RUBÍ: Dale, por favor.

RENÉ: ¿Para que la querés?

RUBÍ: Para hacer unas fotocopias.

RENÉ: ¿Qué? Jajaja. ¿Fotocopias?

RUBÍ: Es muy simple, sí, fotocopias. Impresiones, llamale como quieras. Necesito armar una carpeta para mandar a una beca para irme. Y también necesito que te calles. No soporto más esta mediocridad. Ni el amontonamiento. Ni ceder. Ni todo lo que tenemos que hacer para sobrevivir.

RENÉ: Tomá, pero andate. No te quiero ver más esa cara de gusano frito que tenés.

AMÉRICA LATINA: ¿Qué onda? Traje para comer.

RENÉ: No me alimento con animales muertos, gracias.

RUBÍ: Paso, salgo.

AMÉRICA LATINA: Esperá, ¿qué es esa vibración negativa que estoy sintiendo en tu huida, Rubí? ¿Te vas al Zonda?

RUBÍ: Si.

AMÉRICA LATINA: Ok.

RUBÍ: América, ¿qué onda el nerd ése?

AMÉRICA LATINA: Precioso, ¿no?

RENÉ: ¡Uf!

AMÉRICA LATINA: Vos no acotés que quiero saber de dónde conoces a Gula, necesito info del galán.

RENÉ: Antes muerta, querida.

AMÉRICA LATINA: ¡Vení acá!

RENÉ: Me voy a bañar, no me coman las galletas de algarroba.

AMÉRICA LATINA: ¿Estás celoso?

RUBÍ: No.

AMÉRICA LATINA: ¿Para qué viniste?

RUBÍ: A buscar una cosa que me tenía que dar René.

AMÉRICA LATINA: Estás re salado, rey.

RUBÍ: Me tengo que ir, está todo bien con tu historieta, me tengo que ir a hacer una, en serio.

AMÉRICA LATINA: Te creo.

RUBÍ: Chau reina, te deje una canción nueva en tu mesa de luz.

Sale Rubí, vuelve René.

AMÉRICA LATINA: Vos sabés algo.

RENÉ: ¿Sobre qué, loca?

AMÉRICA LATINA: En qué anda Rubí.

RENÉ: Lamento decirte que todavía no sé leer mentes.

AMÉRICA LATINA: Lo estás cubriendo.

RENÉ: Vos tampoco leés mentes.

 

SIETE

DESEO: Tratemos de no hablar tanto.

GULA: No tiene mucho sentido eso.

DESEO: Me duele la cabeza.

GULA: El amor es tan subjetivo como la fe y las creencias. Cada uno tiene su propio dios o ninguno. O sea, racional seguro que no es. No hay cosa más evidente que lo evidente y más doloroso y sorprendente que una verdad inesperada y en eso el arte es vidente y parte. El día que la conocimos de verdad a América, estábamos en la galería. En el Festival de Danza Contemporánea.

Comienza una performance. Con una música hecha con objetos metálicos. Aparece Rubí. Haciendo una extraña y minimalista danza contemporánea. Aparece América, atacada.

AMÉRICA LATINA: Hola.

DESEO: ¿Estás bien?

RENÉ: Estamos bien.

GULA: ¿Qué pasó?

RENÉ: No te metás.

AMÉRICA LATINA: «Gula», mi pecado favorito.

DESEO: ¿Qué paso?

AMÉRICA LATINA: ¿Qué hacés acá Rubí? Sos un careta de la primera hora. Un típico abanderado del buen gusto que se junta con personas como yo porque le parece pintoresco. ¿Qué te pensás? Que soy tu objeto de estudio, tu cuaderno de anecdotarios, bien que te garcho bien garchado. Sos un jodido de mierda y que te escupa tu madre.

RUBÍ: Calmate por favor, no hagamos un papelón acá, tomemos un café.

DESEO: Podemos ir afuera a tomar aire, a mí me duele mucho la cabeza de anoche, el aire a veces hace que…

AMÉRICA LATINA: No quiero que me estén diciendo lo que tengo que hacer, ¡yo también soy una artista! Me formé mucho, vi muchas cosas, nunca consideré a nadie menos que yo ni le falté el respeto a mis maestros como para que me traten como a una cualunque. Quiero irme de acá. Y quiero que vos vengas conmigo.

RUBÍ: Tranquila, vamos afuera como dice Deseo.

AMÉRICA LATINA: Vamos a casa, dejemos de hablar, por favor dejemos de hablar.

RENÉ: Esta tipa no se calma más.

DESEO: Oíme América, sos única, anoche pude observar cada una de tus regiones onduladas, algunas más ásperas otras más frondosas. No te rías. Sos una joya preciosa. No un objeto. En un momento pensé que tu pelo era un río dorado al atardecer. Y en otro momento creí que tu barriga era un Golfo cálido en la luz de la noche subtropical. Te miré dormir al amanecer, preciosa con la piel brillante y calma. Una vez yo lloraba mucho y una mujer que venía a ayudarme a limpiar a mi casa se acercó y me dijo si me podía ayudar y yo quise taparme la cara para que no me vea llorar, entonces ella me agarro, como si fuese un bebe en brazos, y me acunó. Fue mágico. Paré de llorar en el ir y venir sereno de esa mujer. ¿Me dejás?

AMÉRICA LATINA: Sí.

DESEO: Acuná a América. Ella se calma.

DESEO: Llevala y cuidala como ella merece.

RUBÍ: No te dejés llevar por sus encantos.

DESEO: Queda turbado. Gula a su lado le pone una mano en un hombro. América vuelve.

AMÉRICA: Deseo.

DESEO: Sí…

AMÉRICA LATINA: Creo que te amo.

DESEO: América…

AMÉRICA LATINA: Yo sé lo que siento cuando lo siento, no va a venir un Deseo ajeno a hacerme la contra.

América Latina sale.

 

OCHO

RENÉ: Te esperan muchos viajes.

GULA: Sí, tengo planeados algunos.

RENÉ: Otro tipo de viajes, unos más internos.

GULA: ¿Algo médico?

RENÉ: La forma de estar preparado es no intentar torcer el destino.

GULA: No entiendo.

RENÉ: Todo lo que es, es; es perfecto.

GULA: América sigue su instinto. Porque no tiene miedo. Después del escándalo reapareció detrás de su capricho, Deseo.

 

NUEVE

DESEO: ¿Tenés eso?

GULA: Sí, tomá.

DESEO: Perfecto

Sobre una mesa aparecen un montón de delicias de todo tipo, las trae Gula que tiene una remera que dice «Gula». Luego aparece Deseo con una remera que dice «Deseo», y un veneno para ratas. Se oye música extraña y ellos en un micrófono dicen recetas de sabrosas comidas poniendo voces. Entonces agarran el veneno y rocían las delicias. Para dejarlas ahí. Una vez que eso termina cortan pedazos que ponen en platos y reparten entre los presentes. América Latina mira todo un poco aburrida.

DESEO: Tomá tu pedazo.

AMÉRICA LATINA: Muy sugestivo.

DESEO: Es delicioso y tóxico a la vez.

AMÉRICA LATINA: No me lo expliques, no soy una estúpida.

DESEO: Perdón, no quería subestimarte, ¿dónde están tus amigos?

AMÉRICA LATINA: No sé, por ahí.

DESEO: ¿Viniste sola?

AMÉRICA LATINA: Sí, no entiendo qué te pasa que no me arrinconás contra una pared y me metés los dedos hasta la garganta.

DESEO: Es que no sé cómo hacer eso, no reacciono.

AMÉRICA LATINA: Quiero que lo hagás ahora.

DESEO: No me sale eso.

AMÉRICA LATINA: ¿Qué es lo que no te sale? Para estar con América Latina no hay que dudar, no hay que ponerse a pensar en las consecuencias, ¿te gusta pensarlo todo? Bueno, esto no lo pienses. Dejate llevar por el impulso de las extremidades, sentí tus genitales, desea el límite, el desborde, entrá en el exceso. No pasa nada. Mañana verás las huellas pero hoy, no pasa nada. Hoy todo es deseo y compulsión. Y si así no es, voy a cruzar esa puerta y…

Deseo le toma el brazo con fuerza y la mira a los ojos. América Latina besa sin más palabras a Deseo.

 

DIEZ

GULA: Al atardecer de ese día entramos en una vorágine de anécdotas pobladas de ilegalidades, personas extrañas, tiempo incontado y noches largas.

 

1. Deseo y América bailan.

2. René imita a América.

3. Alrededor de una mesa no paran de hablar. René se saca un diente y sangra.

4. Se suma Gula con un instrumento extraño y se pone a tocarlo mientras los demás zapan con lo que tienen a mano. René sangra y se ríe.

5. Se suma Rubí al principio un poco tímido

6. Deseo canta América besa a Deseo y mirándolo se hace seis cruces en el corazón.

 

ONCE

RUBÍ: Me podés decir, hija de puta, qué te hice yo para que me tengás así atado a tu concha como un chorizo a otro. Porque esto no es estético ni poético. Es carne atada, animal muerto. Cómo vas a quedar si te seguís metiendo mierda y perdiendo lo poco bueno que tenés en esa pose de la marginal que te inventás.

AMÉRICA LATINA: Andate y hablá bajito, me duele mucho la cabeza.

RUBÍ: Si paso esa puerta, no más Rubí para América Latina (…) –¿Te quedás callada?

AMÉRICA LATINA: ¿Estás celoso?

RUBÍ: Sí, ardo, ardo de odio.

AMÉRICA LATINA: Me molesta que me hagas el novio comunacho tipo chicano con palabricas de viado.

RUBÍ: A mí me molestan las sorpresas.

AMÉRICA LATINA: A mí me gustaría que te caiga bien Deseo, que sean amigos y que podamos ser como una familia, o algo así.

RUBÍ: Estás tan zarpada que te animás a decir cada estupidez… parecés una gitana maldita.

AMÉRICA LATINA: No te vayas.

 

DOCE

RENÉ: Lo bueno de tener amantes es poder sostener la incógnita.

GULA: Lo oculto, ¿decís?

RENÉ: Sí, lo que no se dice, lo que no interesa públicamente lo que es solamente para vos y para mí.

GULA: Puede ser que tengas razón, no sé lo qué es tener una pareja pública, salvo Deseo, que es mi pareja artística, pero lo otro no sé.

RENÉ: ¿Y querrías tenerla?

GULA: Ya no sé.

RENÉ: ¿Ya?

GULA: Maduré muy pronto algunas cosas y creo que ya es tarde para poder ser inocente con las emociones y el cuerpo, cosas que pasan en la naturaleza, soy como una piedra que paso mucho tiempo en un lugar oscuro y húmedo y se llenó de musgo.

RENÉ: Qué complicado.

GULA: América nunca acepta un no como respuesta, ¿no?

RENÉ: América convive con el no y lo hace su amigo.

GULA: Ah.

RENÉ: ¿Te puedo dar un consejo?

GULA: Decí lo que querés decir.

RENÉ: Dejá de enamorarte de imposibles y te va a cambiar el cuerpo.

 

TRECE

GULA: Deseo ya no fue el mismo, y yo me dediqué a sostener lo poco que habíamos conseguido con nuestra sociedad.

DESEO: Estaba pensando que necesitamos unas ropas más llamativas con zapatones tipo coturnos, volver a la raíz, a mostrarse, a parecer gigantes de la escena, no esto medio mellizos que hacemos, sino vernos como esos actores altos como columnas, y fuertes y dóciles y emocionales, pero pensantes. O sea con conciencia de lo que estamos haciendo. Sin solemnidad. Con cierta distancia para que no crean que somos unos ignotos que no entendemos nada o que nos quedamos frotando piedras para lograr fuego. Más bien les tiene que quedar claro que somos el fuego. Nos veo, nos veo haciendo un cruce perfecto, entre maquiavélico y espontaneo. Una bomba de contemporaneidad y nostalgia. «Deseo y Gula pisando raíces», se puede llamar.

GULA: ¿Podés hablar más lento que necesito escribir eso para ver qué puedo articular para hacerlo posible?

GULA: En ese tiempo supe en carne propia lo qué es querer a los amigos en cualquier circunstancia; ser amigo fiel es tan complejo, estimulante, doloroso, satisfactorio y necesario como enamorarse.

 

CATORCE

América Latina y Deseo intercambiando energía explosiva. Música. Pasión.

AMÉRICA LATINA: Siempre me parecieron una burrada las rutinas y el dinero. Ojalá no tuviese yo que tocarlo. Por eso prefiero que lo lleve René, él es bueno para estas cosas. Sabe llevar su extravagancia con seriedad. Ya estaría tirada pidiendo limosna si no fuese por mis amigos. Les debo todo. Todo lo que tengo, o sea, mi talento, mi cuerpo y mi fidelidad.

DESEO: Cada vez que te tengo cerca se me anestesia la ira, como si el roce fuera la llave de la seguridad, y cuando te alejas tres pasos siento que te pierdo y que no puedo hacer nada para detenerte, simplemente tengo que aceptarlo si es que quiero volver a sentir el cosquilleo de tu pelo en mi hombro o de…

AMÉRICA LATINA: Apoyate sobre mí, dejame sentir eso que decís.

Rubí se acerca.

RUBÍ: Las reglas acá son muy simples, nada de buchones, jefes, pulcros, machos.

RENÉ: Nada de solemnes, sucios, nerviosos.

RUBÍ: Nada de querer privilegios ni tratos diferenciales.

DESEO: Entiendo.

RENÉ: Nada de privilegiar a América Latina en nada.

RUBÍ: Nada de ser permisivo con América Latina, nos lo vas a agradecer.

AMÉRICA LATINA: ¡Opa! ¡Opa! Nada de poner a América en lugar de la mujer lisiada, pues no lo soy ni lo seré jamás, nada de subestimar a América, de convertirla en una cosa, nada de dejar a América para lo último, nada de creer que América se arreglará sola, nada de invadir a América, nada de copiar a América, nada de juzgar a América, nada de abandonar a América, nada de considerar a América propiedad de nadie, nada de limitar a América a estar por debajo de nadie; América no merece eso, merece tener un lugar al lado de los más grandes y las más deseadas porque América es mucho más grande y profunda que cualquiera de las bufonadas aprendidas y frías que ustedes puedan generar haciendo reproducciones en masa de formas metálicas y dañinas; nada de darle a América paz y prosperidad porque América no las necesita mientras tenga libertad.

Durante el discurso Deseo se larga a llorar y cae a los pies de América, besándoselos.

 

QUINCE

RUBÍ: Cuando duerme parece una nenita.

DESEO: Se apaga el animal que lleva con ella para todos lados.

RUBÍ: Ella y yo nos conocimos hace siete años y yo no entendía nada, me la pasaba zarpado en mugre, ella también, pero ella es un animal de carga con alas, un ser mitológico creando su propia historia, o eso es lo que uno cree cuando se trenza con los ojos de América. No hay salida. Sólo es posible amarla incondicionalmente, creyendo que todo lo que es ella, es bello y abundante. Y quedas atrapado. Porque es fuerte, y uno es débil.

DESEO: Quiero quedarme atrapado y cabalgar sobre su espíritu de amazona dorada y no me interesa ser el único mientras puede seguir sobre ella con el viento golpeándome en la cara y los muslos. Necesito creer que se puede ser libre y espontáneo o creo que voy a tener que morir en vida y entregarme a la tranquilidad de las buenas costumbres. Pero no quiero que mi vida sea una novela con moraleja cristiana, quiero que tenga un mensaje humano para la supervivencia del alma. Para la apertura del corazón. Una sanación.

GULA: Ese mediodía, esa tarde, la posterior noche y todo el siguiente día hablaron y hablaron queriendo cambiar el mundo tal cual lo conocemos, pero claro, nada cambia si nada sucede.

 

DIECISÉIS

Entra René lleno de sangre.

RENÉ: Llamen a mi viejo.

 

DIECISIETE

GULA: Los hospitales son las cárceles de los cobardes, decía mi abuelo.

DESEO: Uno a veces no es sensato porque duda de la sensatez del otro, teme hacer algo que el otro sería incapaz de hacer por uno; entonces, comete el peor de los delitos: el silencio

GULA: ¿Por qué no tratamos de irnos tranquilos a descansar?

DESEO: Quizá lo mejor sea entregarme, echarme la culpa y salir de esta situación.

GULA: Nadie hizo nada, cada cual tomo una elección, nos podría haber pasado a cualquiera.

Viene América Latina con Rubí.

AMÉRICA LATINA: No es tan fácil morirse, no se preocupen por las culpas y las responsabilidades. Todo se arregla con una sonrisa, un poco de mercancía o un llamado. Todo es arreglable. Eso nos hace impunes como bestias sin cerebro. Y nadie pone fin a eso porque ya están acostumbrados así, ¿para qué cambiar? Cambiar es cortar con el vicio y ningún paisano quiere cortar con sus vicios, sus segundos de felicidad forzada, creada y recreada una y otra vez. La repetición es la base de la felicidad.

RUBÍ: Me voy a fumar uno afuera.

 

DIECIOCHO

GULA: Algunos pueden huir a su deseo, en avión.

AMÉRICA LATINA: Te doy vergüenza.

RUBÍ: Ya te conozco.

AMÉRICA LATINA: Por eso, sentís vergüenza ajena.

RUBÍ: No, siento que pierdo el tiempo.

AMÉRICA LATINA: No te vayas.

RUBÍ: Venís conmigo, hacemos un poco de caja, y volvemos.

AMÉRICA LATINA: No, mi lugar no es lejos de las personas que más conozco, a quienes puedo emocionar evocar, persuadir. A mí me gusta el código. Soy una mafiosa de las emociones. No te pongas emotivo, po… (…) –¿Te quedás callado? Cuando vuelvas no me traigas regalos, pero te pido una cosa muy importante, volvé.

América ve como Rubí se aleja.

 

DIECINUEVE

René esta en el hospital.

GULA: Me quedé pensando en la transformación que produce el amor que todo lo construye y todo lo destruye. Es como un molde reversible.

RENÉ: ¿Y qué más pensaste?

GULA: Que poder compartir con desapego es lo más difícil de aprender y de enseñar, sobre todo cuando está todo ahí para ser obtenido por el mejor postor.

RENÉ: ¿Entonces?

GULA: Que yo no puedo con eso, yo quiero un final más feliz.

RENÉ: ¿Sabés qué?

GULA: ¿Qué?

RENÉ: Mi sol está sobre tu Venus y mi Venus está bajo tu sol (…) –¿Te quedás callado?

GULA: Constelemos, entonces.

 

VEINTE

DESEO: ¿Lo extrañás?

AMÉRICA LATINA: No, pero está presente.

DESEO: ¿Cómo es eso?

AMÉRICA LATINA: Extrañar es egoísta y ya lo fui bastante con Rubí.

DESEO: Me duele.

AMÉRICA LATINA: ¿Qué te duele?

DESEO: El estómago y el tórax entero cuando pienso en vos.

AMÉRICA LATINA: Cobarde.

DESEO: No entiendo a qué te referís cuando decís cobarde.

AMÉRICA LATINA: A que yo voy con el corazón en la mano bombeando mi sangre, envolviéndome en la furia del amor que siento por vos y no por eso te lo ando echando en cara, chabón.

DESEO: Pero es un dolor que no querría dejar de sentir. Prefiero ser un enfermo de pasión que un hombre sano, eso me hacés sentir vos y no me da miedo pero arde igual, pincha, raspa, tira, se siente agudo. Vamos a amarnos así difícil, diverso, pesado, imperfecto, juntos, en los más malos y hondos infiernos. Juntemos las fuerzas oscuras que nos acompañen y que se unan equilibradas a las fuerzas heroicas, activas y valientes que blanquean los caminos con su ímpetu. Recemos o hablemos o cosechemos frutas. Bailemos o callemos o vivamos en casas diferentes pero amémonos. Amame que yo te amo América, te amo y no soy un cobarde. Voy a defender este compromiso porque sos todo lo que deseo para mí en este momento. Y no hay otros momentos más que el de hoy, y mañana será igual. Cada día ahí va a estar América para adorarla con sus blancos y dorados, con sus verdes y plateados. Con los relieves altos y las llanuras pobladas de acción. Entonces lo voy a hacer, esa será mi tarea. Adorar a América pase lo que pase. Amarte, preciosa, amarte. Por algo estaba acá y yo sin enterarme.

 

América Latina besa a Deseo

América Latina canta.

Leer la obra original de Miguel de Cervantes:

La gitanilla